Bueno, bueno, bueno la que se ha liado con la PolicÃa Local de Mijas. No me he reÃdo tanto en mucho tiempo. ¿El porqué? ¿Acaso no está claro? Siempre he pensado que los agentes que componen la PolicÃa Local son, en su gran mayorÃa, los hijos de perra que se dedicaban a putear al personal en el colegio, después en el instituto y entre medias, por todas partes. Gentuza con Ãnfulas de poder a cualquier precio que encuentran en este cuerpo de inseguridad ciudadana el beneplácito para seguir ostentando una autoridad que ni saben que se la concede el pueblo al que, más que defender y proteger, putean y vacilan con una impunidad que no sólo da asco, sino ganas de pegarle fuego a la comisarÃa más cercana.
Es por ello que cuando pasan estas cosas y nos da la razón, se siente uno tan agustico consigo mismo que entran ganas de autofelacionarse; lástima que no me llegue.
Sin embargo, es tan indignante que al momento piensas que ojalá todos nos equivocáramos, porque eso significarÃa que no estarÃamos controlados y vigilados (quién vigila a los vigilantes, ¿verdad?) por esa gente que multa al que se fuma un porro en la calle, mientras por detrás han sido ellos mismos quienes han puesto esa droga en circulación. Irónico. Si por lo menos no fueran tan hipócritas…
En fin, tengamos la esperanza de que en ocasiones el sistema funciona, o funciona en parte, y que los vigilantes de los vigilantes a veces pillan a estos hijos de puta. Nunca caen todos, ni los más gordos, pero de vez en cuando ver caer a alguien reconforta.
Y espero que con el tiempo, y siempre con la presunción de inocencia, cómo no, se sepan quienes son esos cerdos para poder señalarlos y decirles “la multa de tráfico te la metes por el culo o úsala para liarte un porro, cabrónâ€.
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