A veces no sabemos qué es mejor, si que te lleven a urgencias despúes de un accidente o como decía el chiste, “Virgencita déjame cómo estoy”…
A veces no sabemos qué es mejor, si que te lleven a urgencias despúes de un accidente o como decía el chiste, “Virgencita déjame cómo estoy”…
Tags: caidas, desastre, méxico, paramédicos, tortazos, urgencias
Publicada en ay la hostia!!
Estaba comiendo mexicano o lo que mierda fuera eso, porque ya me empieza a hartar que a cualquier cosa le llamen comida mexicana, cuando pensé, que no estaría mal que fuésemos serios por Dios, o por Zapata, y que si no sabemos lo que hacemos, mejor es, que no lo hagamos.
En este paisito nuestro tan “different”, resulta que cualquiera te monta un negocio de comida mexicana y cómo no, para llevar o “take away”, que vende más. Hacen bien en que sea así (lo de comida para llevar) porque si nos quedásemos allí mismo en el local para comérnosla, me temo que aumentaría el censo de asesinatos y disminuiría proporcionalmente el de cocinerillos malformados.

dando ideas
Salvo contadas ocasiones que haberlas hailas, de seguro, estos platillos como dicen por allá, en nada se parecerán a los que propiamente podamos probar en su lugar originario, y son en definitiva mezclas desproporcionadas de ingredientes, aderezados con más ingredientes, y que en su conjunto nos van a proporcionar un cabreo de cojones y un desperdicio de nuestro ajustado presupuesto (lo último, no será así para los que no les haya afectado aún la crisis esa que se lleva ahora, tan de moda).
Esos mierdecillas que se las dan de cocineros de comida “internacional”, me temo que no han leído un libro de recetas en su puñetera vida, y menos aún han viajado al país correspondiente para probar las auténticas flautas, los deliciosos burritos, las enchiladas, esas quesadillas que quitan el sentido o cualquiera de los mil y un platillos típicos tradicionales de la comida mexicana donde el frijol, el maíz y el chile son sus pilares fundamentales.
En mi caso concreto y el que me ha hecho escribir esto, hoy he intentado comerme un “burrito de pollo” de proporciones gigantescas, que me lo han soltado en su correspondiente caja de cartón tipo pizzería y que de acompañamiento llevaba el propio cartón chorreando aceite por las cuatro esquinas. O lo que es lo mismo, ni dos bocados y al cubo de la basura, esa porquería rellena de alubias rojas. Os aseguro que de todos los burritos que he comido en México, muchos y muy variados, jamás encontré ninguno tan “frijolado” como el de hoy.
De las quesadillas que también quise probar, pues mejor ya ni comento, porque eran de cárcel como mínimo o para coger al cocinerillo o cocinerilla de turno (no quiero ser sexista… ni taxista… ni modernista… ni comer más de ese puto sitio) y llevarlo/la a Culiacán para que se busque la vida cocinando por aquellas tierras.
En fin, como dicen por ahí, de todo se aprende. Hoy he aprendido que comiendo mexicano en algunos sitios de nuestra costa, nutrirte no, saciarte tampoco, pero te aseguro que sacará toda tu mala hostia y tus más profundos y oscuros instintos asesinos.
Tags: aprender, burritos, comida mexicana, méxico, take away
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