Os acordais, ¿no? Aquellos vicios mencionados en las primeras enseñanzas del cristianismo y que nos enseñaban de pequeños.
Viendo esta genialidad creo que si el cura de mi pueblo en vez de hablarme por aquella época de tanto rollo me hubiera puesto algo asÃ, hubiéramos acabado antes, yo de entenderlo y el de calentarme la cabeza. Por cierto, ahora que recuerdo, otros compañeros corrieron peor suerte y les calentó otra cosa, pero eso no “entra” aquÃ…
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