Con la Iglesia hemos topao. Es esta una frase muy habitual cuando alguien tiene algún problema que suele acabar como siempre, o sea, mal. En este caso, hemos topao con la Iglesia por partida doble.
En primer lugar, gracias a la publicación de una carta de un convencino de esta vecindad en un periódico de derechas (aunque ellos digan que no son partidistas), suscrita por un representante de un partido de izquierdas, me he enterado de la carta que escribió hace casi un año uno de los párrocos de esta localidad a su papá. En esa misiva, el servidor de Cristo, uno de los representantes de Dios en la Tierra, da muestras del enorme afecto, amor, cariño, fidelidad, fe ciega y absoluta hacia su progenitor. ¡Qué bonito! ¡Qué muestras de sentimientos tan emotiva e intensa! Vamos, si tuviera eyaculación precoz ahora estarÃa en pleno orgasmo postlectura.
Se podrÃa entrar en indagar en el fondo de la cuestión, pero como no es fácil poder tener certeza de todo lo que rodeó al acontecimiento, mejor dejarlo ahÃ. El caso es que el padre del hijo era un teniente coronel de la Guardia Civil, la persona que dio la cara y, pistola en mano, vociferó el famoso “todo el mundo al suelo, coño†en el Congreso de los Diputados aquel famoso 23 de febrero de 1.981. El pastor del señor resalta la gallardÃa, su honorabilidad, su fidelidad a sus principios religiosos y patrióticos, como un militar de los pies a la cabeza, su templanza, su sensatez, su cristianismo sincero y veraz.
Vamos a ver, vamos a ver, señor párroco. Me parece bien que Vd profese tal grado de amor por su papito, eso es loable y admirable. Me parece bien que Vd quiera defenderlo basándose en que él cumplÃa órdenes y que fue poco más que la cabeza de turco a la que le tocó acoquinar la mayor parte de la cuenta del 23-F. Me parece bien que a Vd se le caiga la baba cuando habla de un siervo de Cristo. Ahora bien, deja de parecerme tan bien que un servidor de Cristo tan fiel y sumiso fuese una pieza más de un entramado que puso en peligro las bases de la jovencÃsima democracia española, tan ansiada y buscada durante decenios. No me parece tan bien que tu papá, de haber seguido adelante aquel intento de darle la vuelta a la tortilla de la España de primero de los 80, pusiera en peligro el proceso de creación de una España libre, pudiendo llegar a conseguir con ello que la integridad fÃsica de los españoles hubiera tenido que sufrir unos acontecimientos que no merece la pena imaginar en qué pudo haber acabado. Desde antiguo, en este planeta se ha sufrido mucho gracias a personajes que han matado, asesinado, destrozado culturas, pueblos, alegando cumplir órdenes, ya fueran de sus superiores, del Santo Padre, del militar de más alta graduación, de gobiernos e, incluso, por mandato divino. Ya está bien, señor párroco. Me parece bien que Vd defienda las cabrillas de su redil, pero no es lo mismo una cabrilla que una piara de cabrones. No, no es lo mismo.
Por otro lado, en estos dÃas estamos siendo testigos de las devastadores consecuencias que ha dejado el terremoto sufrido por HaitÃ. Las lecturas son infinitas, cada uno pude opinar lo que quiera, pues como decÃa el párroco de la historia anterior, la libertad de expresión es una máxima en esta nuestra sociedad. Ahora bien. Que venga un obispillo cualquiera de una diócesis cualquiera, de un paÃs cualquiera, de este nuestra planeta, o sea, la Tierra (desconozco si hay obispos en otros planetas, galaxias, constelaciones, imagino que no, pues se les supone más inteligente que a nosotros los terrÃcolas), y que suelte por esa boquita que “en este paÃs existen males mayores a lo que está ocurriendo en HaitÃâ€.
No voy a entrar en si al referirse a este paÃs se refiere al PaÃs Vasco o a España, pero eso no es trascendente. Dice el obispucho (asà se llama a los obispos en las cavernas que existen a lo largo y ancho de la Sierra de los Aulobrobiges) que deberÃamos llorar por nuestra pobre situación espiritual y nuestra concepción materialista de la vida.
A ver, yo pregunto (ein, pregunto, que no afirmo): Señor Obispo ¿es V.E. Gilipollas o es que las hostias las mezcla con Amaretto de almendras amargas pasadas de fecha? ¿Pobre situación espiritual? ¿De quién es la culpa, de Karl Marx, de los comunistas, de los polÃticos de izquierdas, de los de derecha? ¿Acaso la biografÃa de su Santa Madre Iglesia no es merecedora de que en estos tiempos haya más gente comprando condones en las rebajas que rezando el Angelus en las iglesias y catedrales? ¿Acaso la culpa es del cha-cha-cha? ¿O de Georgie Dann? A ver, Señor Obispo, bájese los pantalones, póngase frente al espejo, dÃgame qué ve. ¿Le gusta? ¿Acaso es mi culpa? V.E sabe o ha de saber latÃn, ¿me podrÃa decir cómo se dice “váyase V.d al carajo†en la lengua de Ovidio.
Pues eso, que con gente como V.E y muchos de sus compañeros de redil, ¿qué quieren, que los domingos dejemos de tomar tapitas y cervecitas para verle la cara al hijo de Tejero, el golpista? Venga, hombre, haga un ejercicio de flexibilidad y métase la lengua en la rabadilla del orbicular del ano…
Franpe dixit
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