Que se me pierda el móvil, no es algo que me coja de sorpresa, pues ya conozco mis despistes lo suficiente como para reirme cuando se hacen protagonistas de las bromas que me gastan los que me conocen. Pues como decÃa aquel, si no puedes con tu enemigo…
Lo que me ha sorprendido esta mañana, y lo que vengo a contar, es que se me pierda y en menos de 15 minutos, sin saber siquiera aún que el cacharrito merodeaba en otra morada que no era la mÃa propiamente, haya recibido la satisfactoria noticia “no se preocupe, está en buenas manos. Lo encontramos sano y salvo.”

el ala del querubÃn
Porque aunque pueda parecer mentira, e impropio de estos tiempos que corren, donde la envidia, la avaricia o la insolidaridad son las monedas más gastadas de nuestra economÃa social, aún asÃ, todavÃa hay personas que pueden presumir de ser “buena gente”, pero buena de verdad.
Los 15 minutos le han dado a un querubÃn de unos 18 añitos, para buscar en la agenda del aparato, llamar a la primera persona que supone cercana al dueño del cacharro (lo sé, soy bastante básico, de los que guardan contactos como hermanita, mamá movil o primo Pepe) o sea, a un servidor y decirle lo que acaba de acontecer y que me comunique que su intención es devolverlo a su lugar de origen.
¡No me jodas con tomate, jódeme con bacalao! No me digas que no es pa comérselo, ejem ejem bueno, pa darle un abrazo. Porque el chaval a la vez de buena gente, es un espécimen de los que desgraciadamente están en vÃa de extinción.
Asà que machote, cuÃdate mucho, propágate, contagia, infecta a tu alrededor con ese buen rollo.
En estos tiempos ser buena gente, no se lleva, no está de moda. Ahora hay que ser malo, llevar tatuajes, portar la gorra con la visera hacia un lado (en mis tiempos mozos eso era de ser tontolculo) y si quieres ser malo, malÃssimo como colofón te compras un Pit bull y santas pascuas.
Querido amigo, considérate afortunado. Yo ya me siento por haberme topado contigo.
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